Nuestra
primera aventura con Julio Verne fue Viaje al centro de la tierra
en el que las profundidades terrestres son el entorno para un viaje iniciático
en el conocimiento de nuestros orígenes y nuestra naturaleza. Ahora,
en cambio, es el mar, el que nos atrapa con su mundo desconocido y fascinante.
El profundo océano que nos libera de las ataduras terrestres, un mundo
lleno de tolerancia y paz.
El capitán Nemo es uno de los personajes fundamentales en la literatura
universal por su magnitud: Es un fugitivo del mundo terrestre en busca de un
espacio libre de culpa y rencor, y encuentra en el océano su paz. Un
personaje sin duda controvertido. Las venganzas personales, las conspiraciones
con fines oscuros, etc, hacen de Nemo un personaje poliédrico en su aspecto
dramático y muy bien definido por Verne.
La relación ambivalente de Nemo con el profesor Aronnax, ávido
de conocimiento; puede revelar aspectos del comportamiento que los jóvenes
espectadores reconocen en si mismos pero que no forman parte habitual de su
imaginario lúdico. Hablamos de la vida y de sus contrastes, hablamos
de la necesidad de un mundo libre de conflictos y Verne, con su sabiduría
nos muestra un océano, cercano pero desconocido, como lugar de realización
personal, como una proyección del alma humana, un lugar de encuentro
con la paz interior y la comunicación con la naturaleza.
La historia se desarrolla en diferentes lugares muy contrastados, el barco
de la expedición, el Nautilus, el Océano, la Atlántida,
etc. Interiores y exteriores que nos llevan a diseñar un espacio polivalente
en el que los materiales expresen peso y ligereza de forma simultánea.
Las transparencias, junto con un elaborado juego escénico consiguen
dibujar los diferentes espacios en una puesta en escena dinámica que
favorece el desarrollo de las aventuras narradas en la obra.
Un equipo de trabajo, capitaneado por Carlos Nuevo, hace del diseño
general algo personal que compacta el estilo literario, con la dinámica
de la escenografía y los ingenios audiovisuales, y dota al espectáculo
de una personalidad propia ya apuntada en los anteriores montajes.