Liuba Andreievna, terrateniente
recién arruinada, vuelve a la casa familiar, al Jardín
de los Cerezos, el lugar donde vivió desde niña y
del que ahora tendrá que desprenderse.
Sobre la pérdida se construirán las nuevas vidas de aquellos
cuyos destinos siempre estuvieron ligados al Jardín. Atrás
quedan los recuerdos, los viejos empleos, los afectos Un mundo de
esperanzas y nuevas oportunidades surgirá de la desgracia, de la
crisis.
1903 - Principios del siglo XX.
Crisis del modelo productivo, de las costumbres, de las rutinas
Arribistas de fortuna fácil sustituyen a ricos arruinados
cambio de roles en la sociedad, trabajadores a punto de perder
su modo de vida, el final de una época luchando por alumbrar
un nuevo siglo.
2009
- Siglo XXI
La crisis nos envuelve, no sólo desde el aspecto económico
sino también en el emocional. Genera decepción,
resignación y falta de confianza, a veces miedo, a veces
apatía Una crisis del alma La pulsión
característica de la obras del genial dramaturgo.
Anton Chejov, poco antes de morir, escribe El Jardín
de los Cerezos como reflejo de su época. Hoy, sin
duda, es también reflejo de la nuestra. Las coincidencias
son relevantes y nos invitan, como ciudadanos comprometidos con
nuestro tiempo, a revisitarlas y reflexionar con ellas
sobre el sentido de nuestro modelo vital.
Chejov
es un genio universal y como tal nos sirve de maestro de vida,
de aquella que magistralmente definía con cada una de sus
obras, con cada uno de sus personajes. Quizá ellos y la
distancia nos iluminen el camino para enfrentarnos a nuestro presente,
a este mundo convulso de principios de siglo de este siglo
XXI que estamos obligados a construir entre todos, paso a paso.
La humanización
del drama "Chejoviano" pasa ineludiblemente por enfrentar
con ternura, amor y una sonrisa, las desgracias y avatares de
los personajes. No en vano Chejov describe "El Jardín
de los Cerezos" como una comedia, en un intento de desdramatizar
una situación de crisis, tanto económica como emocional.
Desde
este enfoque planteamos una puesta en escena situada en el presente,
con un trabajo basado en una actualización formal que participa
de los registros expresivos de nuestra compañía.
Una propuesta escénica en la que proponemos la colisión
entre el texto de Chejov y el enfoque contemporáneo que
caracteriza el trabajo de Rayuela.
La versión
y la dramaturgia, el ajuste de la interpretación, la integración
de elementos plásticos y narrativos contemporáneos
(videocreación, espacio sonoro ), todos los aspectos
de la puesta en escena surgen de enfrentar un texto con más
de cien años, con nuestra realidad cotidiana en los albores
del siglo XXI.
Reparto:
Liubov Andréievna Ranévskaia
Marta Ruiz de Viñaspre
Ania
Maribel Carro
Varia
Carmen Gutiérrez
Leonid Andréievich Gáev.
Carlos Nuevo
Ermolái Alexéievich Lopajin
Carlos Pinedo
Petia Trofímov
Carlos Cañas
Simeón Pischik
Xiqui Rodríguez
Charlotta Ivánovna
Maribel Carro
Semión Panteléievich Epijódov
Carlos Cañas
Duniasha
Carmen Gutiérrez
Firs.
Xiqui Rodríguez
Yasha.
Carlos Pinedo
Un transeúnte.
Xiqui Rodríguez
Dramaturgia
Nina Reglero
Diseño general Carlos Nuevo
Diseño Iluminación
José Montero
Técnico
Félix Fradejas
Vestuario
Rayuela
Fotografía
Félix Fradejas Videoinstalación
Nina Reglero
Carlos Nuevo
Administración
Verónica Garzón
Distribución y producción
Jacinto Gómez