




Los vestuarios de la mina, un espacio fabril en el que las pertenencias de
los mineros cuelgan de cadenas para evitar la suciedad y los robos, es el
lugar elegido para la acción. Un espacio, que entendido como instalación
conceptual, nos permite "colgar" el ámbito privado de los
habitantes. Lo íntimo fuera del alcance de los demás, en las
alturas
La suma de esas individualidades conforma una masa informe de
enseres y acero que cuelga pesada y amenazante sobre las cabezas de los ciudadanos
de Dogville.
En contraposición, el suelo del vestuario, el espacio delimitado por
las taquillas, es el lugar público, el ágora de la asamblea
de la democracia.
La narración avanza a ritmo de Blues, y conduce con sarcasmo, tristeza,
ironía y dolor la historia. Los personajes, como cínicos espectadores,
desgranan, blusean, esta fábula perversa, desde un distanciamiento,
desde una neutralidad pre-actuada que generará la acción dramática.