CRITICAS DEL ESTRENO
EN EL TEATRO JUAN BRAVO DE SEGOVIA
Un cómic fascinante
Hay libros, textos, novelas que han adquirido una fama inusitada por medios indirectos. Son estos libros, textos y novelas que muy poca gente ha leído, pero que han llegado a formar parte de la mitología literaria debido al cine, a las artes plásticas, a la música. El Quijote mismo, cuyo centenario de su publicación celebraremos el próximo año, forma parte de esa serie de libros que a lo sumo hemos leído a trozos y que recordamos por escenas que se han convertido en tópicos de la novela original. Con el Viaje al centro de la Tierra de Julio Verne sucede también este hecho sociológico. Quizá sea una minoría muy reducida de gente la que haya tenido acceso directo a la lectura de la novela en toda su extensión. Sin embargo, existen en la memoria colectiva tanto ciertos personajes como algunas aventuras fantásticas. Ahora, la compañía Rayuela nos ha propuesto un acercamiento a la célebre novela de Julio Verne por medio de una original y fascinante puesta en escena. Por supuesto, no se narra la novela ni en extensión ni en profundidad, pero se realiza una aproximación verosímil que, en todo caso, puede constituir una magnífica motivación para iniciar una aventura literaria que quizá pueda resultar apasionante. Este Viaje al centro de la Tierra posee una primera parte que incide en presentar personajes, territorios, y situaciones con un planteamiento pedagógico. Me parece que este planteamiento es muy interesante puesto que centra la historia no solo en términos literarios sino académicos y referenciales para la mejor comprensión de la historia. En una segunda parte, la pieza describe las aventuras del doctor Otto Lidenbrock y sus acompañantes. Fantasía desbordante Hay una fantasía desbordante y un alarde técnico en función, no solo de esa fantasía, sino de la historia que se cuenta. Rayuela ha realizado un trabajo extraordinario con esta puesta en escena de Viaje al centro de la Tierra, en donde ha de utilizar diversas técnicas escénicas en perfecta armonía y coordinación con una tecnología audiovisual un tanto compleja y sofisticada. El espectáculo se inicia en una especie de circo en donde una maestra de ceremonias ataviada con capa y chistera se vale de una antiguo amplificador de voz para anunciar la función. Después, este personaje hace de hilo conductor de toda la narración colaborando con la escenografía, así como protagonizando las diversas canciones. Por medio de diversas proyecciones se introduce la historia en un escenario hasta llegar a una sala que evoca la biblioteca del doctor Otto. A partir de ahí, la obra estalla en ritmo escénico, en variedad de imágenes, y en infinidad de acciones que solo se interrumpen con canciones en vivo para cambiar la situación. La puesta en escena que Rayuela hace en Viaje al centro de la Tierra evoca un enorme cómic visual y sonoro cuyas imágenes fascinan tanto por su dinamismo como por su fantasía y, paradójicamente, por su verosimilitud. Cada escena está compuesta por multitud de viñetas que alternan los grandes ámbitos con los detalles; las imágenes se funden unas veces, otras se superponen, y en todo momento hay una admirable fusión y un exquisito diseño estético entre las imágenes proyectadas, las transparencias, las veladuras, las sombras y el trabajo actoral en vivo. Sin pretender hacer un alarde ni un catálogo tecnicista, el espectáculo atraviesa por momentos de gran potencia dramática, visual y escénica debido a la magnífica coordinación en el uso de la técnica y del trabajo de los actores. El empleo de los espacios, las perspectivas, las escalas; la precisa iluminación que crea atmósferas, ilusiones y ámbitos, aparte de hacer posible el espectáculo; el dinamismo escénico, la variedad plástica, las acciones cómicas, el sonido ecualizado en su justa medida; todo, contribuye a crear un espectáculo extraordinario que permite al espectador hacerse mentalmente minúsculo e inmenso, introducirse en un laberinto y viajar en un mar misterioso. El espectáculo no solo aporta fantasía sino que juega con las sensaciones visuales, auditivas e imaginativas del espectador. Sin duda, hay que felicitar a Rayuela por este trabajo tan completo y elaborado que hará las delicias de grandes y pequeños en un largo periplo lleno de éxito. Aparte de las seductoras imágenes, este Viaje al centro de la Tierra puede incitar a descubrir nuevas aventuras por medio de la lectura posterior de la novela, que no es poco. Formidable.
MANUEL SESMA S. en "EL ADELANTADO DE SEGOVIA" 8-Noviembre-2004
Una feliz osadía
HAY que tener más narices que Cyrano para siquiera plantearse llevar al teatro alguna de las novelas de Julio Verne. El francés no pensaba precisamente en las tablas de un pequeño escenario como el del Juan Bravo cuando destilaba en sus libros una imaginación poderosa y espectacular, viajes imposibles, criaturas prehistóricas, fenómenos apabullantes, expediciones al fin del mundo. La literatura de Verne, en todo caso, es carne de cine y con exigencias de superproducción millonaria si se pretende recrear mínimamente la riqueza de los terrenos que pisaba. Por eso la incursión de Rayuela en 'Viaje al centro de la Tierra' tenía a priori un componente de riesgo atroz, aunque lo han afrontado con las armas adecuadas. Además de las aludidas narices, los integrantes de esta compañía han echado mano de lo que se puede llamar teatro fantástico para subirse a las alturas de Verne con buen tino: el poder atrayente de unos actores solventes, el misterio del texto original, la evocación que provocan los títeres, la utilización de infografía y un auténtico despliegue audiovisual que, efectivamente, consiguen introducir al auditorio en el ardiente corazón del planeta. Fantasía Presentar este trabajo como una obra infantil no es más que una pantalla para justificar el derroche de fantasía al que se debe el montaje, apelando por tanto al destierro de la rigidez mental que se nos supone al público adulto. Porque disfrutan los niños pero quizá lo hacen más sus padres, que a buen seguro tienen más presentes los mundos de Verne que sus hijos. Y es que este 'Viaje al centro de la Tierra' es patrimonio universal de muchas generaciones, como lo es La isla del tesoro y otros tantos libros clásicos de aventuras, como quizá ahora gocen de la misma categoría Spiderman o Lara Croft. Acierto narrativo El caso es que Rayuela acierta en su narración desde el inicio. Los personajes se definen pronto, se palpa el siglo XIX en los primeros decorados y se presenta como inevitable y atractiva la aventura que van a comenzar los personajes. A partir de aquí, en pleno viaje a las entrañas del planeta, lo más destacable del relato teatral es el inteligente juego de planos, logrado gracias a un sistema de pantallas escalonadas donde se mezclan imágenes de ficción, el trabajo actoral y pequeños guiñoles que logran dar diferentes perspectivas temporales y espaciales a la narración. Los responsables de este fantástico montaje son Carlos Nuevo y Nina Reglero, y por lo visto en el estreno del Juan Bravo pueden darse por satisfechos. Las pretensiones son sencillas y a buen seguro no accedan a la Historia del Teatro con esta propuesta, pero como digo los riesgos de un trabajo de esta característica están solventados con mucho oficio y con el experimentado manejo de una técnica multidisciplinar que nunca deja de ser teatro, que es de lo que se trata. Los personajes, Otto, Graüben, Axel y Hans, están caracterizados de forma clara, muy identificables todos en los roles de obstinado profesor, narradora omnipresente, ayudante pícaro y guía autóctono. Con estas trazas y algunos guiños más forzados se atrapa al deseado público infantil para que continúen interesados en un viaje tan apasionante como el que propone Verne. Entre el elenco destaca el actor Óscar de la Fuente, con una capacidad cómica extraordinaria sin necesidad de recurrir a grandes hipérboles o sobreactuaciones. Convincente En resumen, el experimento que Rayuela ha tomado como reto para esta temporada es convincente y muy sólido, un montaje que no debería discriminar por la edad y que puede ser incluso más efectivo en el recuerdo de una obra mil veces leída que, como parece que se pretende, en la pretensión de acercar a las nuevas generaciones al inquieto espíritu científico del gran Julio Verne.
ALFONSO ARRIBAS en "EL NORTE DE CASTILLA" edición Segovia. 8-Noviembre-2004
Hacia un lenguaje poderoso
Este último trabajo de la compañía vallisoletana Rayuela, la cual tiene en su haber cerca de treinta puestas en escena, no solamente es el mejor de todos sus montajes dirigidos al público infantil, sino también el más logrado, redondo y totalmente conseguido de toda su larga trayectoria.
Atrás queda trabajos más o menos logrados, algunos un tanto pretenciosos como aquel Moby Dick del espacio vacío y otras cositas visionadas en vídeos del genial maestro Peter Brook, o la interesante propuesta de un teatro de la palabra como aquella Controversia de Valladolid, o el valioso bucear en textos shakesperianos, o la positiva experiencia de adentrarse en lenguajes de nuevas tecnologías como las propuestas de hace unos años, en un autobús. Este ir a la búsqueda de un lenguaje propio y poderoso ha dado su fruto: Viaje al Centro de la tierra.
No es nada fácil llevar al teatro una novela debido al peso del lenguaje narrativo y el escaso o nulo conflicto de personajes, pero si hablamos de Julio Verne, científico del pueblo de desbordante imaginación hasta el punto que la Ciencia en su imparable desarrollo muchas veces ha recurrido, en busca de soluciones a él, aunque ahora le dé la espalda, la cosa se pone ardua.
Gran éxito de Nina Reglero y Carlos Nuevo a la hora de sincronizar a la perfección todos los recursos utilizados en su inteligente versión y dramaturgia: marionetas (magnífica la súper- marioneta de la criada de Otto Lidenbrock), vídeo, teatro de sombras en esa genial escena de claro corte cinematográfico donde los actores manipulan títeres de cartón, en combinación con imágenes electrónicas de monstruos prediluvianos y de otras superpuestas de paisajes y fósiles, etc.
Pero lo verdaderamente portentoso ha sido que todo este derroche de técnicas que dan un tremendo aspecto visual y una rica estética al trabajo, está en un plano secundario en relación a las acciones físicas de los actores, lo que unido a un ritmo adecuado, jamás rotos, y a la acertada división del espacio escénico mediante una tela transparente, consigue transmitir a los espectadores la magia apabullante de la novela de Verne.
Buen trabajo actoral de Verónica Ronda como narradora y cantante. Xiqui Rodríguez da fuerza y credibilidad al científico y filósofo Lidenbrock, Oscar de la Fuente está soberbio en el papel de sobrino y Damián Barrera da un toque divertido y un tanto descabellado al personaje de Hans. Trabajo redondo calurosa y ampliamente aplaudido por niños y mayores. Bueno, en realidad, todos niños, gracias Rayuela.CARLOS TOQUERO . El Diario de Valladolid. 14 de diciembre de 2004
Viaje al Centro de la Tierra
El día 9 de diciembre de 2004, los alumnos de 4º de Primaria de este colegio han ido al Teatro Principal a ver la obra "Viaje el Centro de la Tierra" representada por el grupo Rayuela.
La verdad es que ni los profesores nos imaginábamos cómo se podía representar una novela de aventuras de esa envergadura en un escenario para que los niños apreciaran el argumento de la historia.
Pensábamos que veríamos una adaptación modernizada de algunas escenas, con un estilo típico de las obras de teatro dirigidas a los niños.
Nos encontramos con una obra para todas las edades, muy fiel a la narración, que, además de ofrecernos una actuación perfecta, nos sorprendió
con una puesta en escena novedosa, aprovechando todos los recursos de las nuevas tecnologías audiovisuales (proyección fija, proyección en movimiento, sombras chinescas, marionetas, variaciones en el tamaño de los personajes...), todo ello nos introdujo en la aventura de una manera increíble para una obra de teatro.
Los niños siguieron el desarrollo de la historia con interés y enterándose, para conocer la verdadera historia de la novela.
Sólo nos queda decir que obras como ésta merece la pena ofrecerlas a los escolares más a menudo (y que conste que nadie me ha pagado por decir todo esto).
Boletín Colegio Padre Manjón de Palencia
http://centros1.pntic.mec.es/cp.padre.manjon1/viajealcen/viajealcen.htm